Aquel beso

A veces me gusta imaginar que sentimos igual.

Probablemente no estaría agradeciéndote lo que hemos vivido (porque al fin y al cabo…), ni le habríamos dado ocasión a ese estúpido trueque del amor por recuerdos; que deberían haber cientos, pero sólo cumplen unos pocos. Algunos besos, una mirada, aquel beso, una caricia, una tarde, aquel beso, una llamada, tus pechos, un estremecimiento y un gemido…y aquel beso.

Al fin y al cabo no es que se perdiera demasiado (qué estupidez).
El descubrimiento de tu cuerpo y la erótica permisividad de tus concesiones. Una vez descubierto y permitido, una vez besado y obtenido, una vez amado y compartido, no tendría porque haber más misterio; pero ahí sigo, apelando sin convicción el fin de este desvelo.

A veces me gusta imaginar que sentimos igual, y que a estas alturas del verano sigo teniendo tu cuerpo en mis manos, mientras las tuyas detienen mi tristeza que caería tras la ventana junto a la hoja caduca.

…y aquel beso…y aquel beso.

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Una respuesta a Aquel beso

  1. Flautista De Neón dice:

    Todo es evolución. La vida sigue su curso, y las cosas van cambiando conforme nuestras vivencias.
    Pero siempre hay algún detalle que deja huella. Algún matiz que nunca se olvida, y en nuestra mente lo rememoramos con cierta nostalgia,… como aquel beso.

    Un abrazo, amigo mío.

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